CONDENSADOR EN EL BAJO PUEYRREDON

Juan Teran / Lautaro Tochi

Ícono

La ciudad despacha hacia la periferia una serie de flujos que – tarde o temprano – terminan impactando en la anatomía de la misma. Los sectores más relegados de la sociedad encuentran suelo firme en ese espacio periurbano, poco estructurado, estanco y receptor de importantes productos residuales.

La ciudad es un agente estructurador del territorio global pero biológicamente poco productivo, de ahí el primer interrogante: ¿cómo canalizar esa serie de – inevitables – flujos hacia un círculo de intensa productividad?

El trabajo consta de un plan multi escalar que se constituirá desde la visión metropolitana hasta decantar en el equipamiento propuesto para desarrollar en escala de arquitectura.

Juan Teran / Lautaro Tochi

Contexto

La zona del Bajo Pueyrredon en la Ciudad de Córdoba presenta las siguientes situaciones a atender dentro de diferentes estratos. En cuanto a conectividad, hay presencia de vías de gran jerarquía que ignoran la situación física y características del tejido, aislando el sector y dificultando su acceso y vinculación urbana. Referente a llenos y vacíos, hay un fuerte contraste ligado al soporte natural, la geografía, y al uso histórico de suelo, enmarcando el tejido consolidado y por otro lado las barrancas donde hay una clara ausencia de estrategias para implantación. En un nivel más blando, como lo es la intensidad de uso público del espacio vacío, se encuentra predominantemente un uso casi nulo por condiciones físicas y perceptuales. Así es como el área comprendida entre la barranca del Bajo Pueyrredon y la Ruta N19, decanta como elección para el sector de intervención, reconociéndola como la más crítica, sin terminar de consolidarse como ciudad y sin hacerse cargo de la situación que lo rodea.

[Nuestra estrategia se verá enmarcada en el Plan Metropolitano para el Sector Este de Córdoba Capital (Propuesto para la asignatura Urbanismo) cuyo objetivo es reactivar dicho sector, mediante una reimaginación de los usos de suelo que entienda el concepto de SUSTENTABILIAD como un paradigma amplio interdisciplinar y de suma prioridad en nuestra época. Este plan se piensa desde la concepción del CIRCUITO, e incluye: una densificación baja o media que acorte las distancias entre el capital humano y los sectores industriales / productivos; también busca revertir la actual mirada residual del área por un enfoque ambiental que promueva el potencial ecológico y autosustentable del sector, reforzando el suelo productivo, la densidad de flora autóctona y el diseño de sistemas que puedan absorber los flujos provenientes de la ciudad y transformarlos en recursos de infraestructura, hídricos, energéticos y para el agro. ]


Materia

El proyecto se sintetiza en cuatro elementos centrales: un basamento duro, con la expresión cruda del hormigón a la vista, capaz de albergar aquellas actividades de carácter más estanco; una cáscara estructural liviana, íntegramente metálica, capaz de soportar grandes luces que permiten la convivencia de múltiples y disímiles usos; una rampa/plataforma que se diferencia por su plasticidad pero que sirve de nexo comunicacional entre la calle y cada una de las células del edificio; y una cubierta liviana que termina de envolver todos los elementos aportando unidad formal a todo el conjunto. Esta organización responde a la premisa de condensar dentro de un mismo contenedor, una serie de actividades y flujos en constante fricción, promotores de cohesión social y de una experiencia espacial menos invasiva y preconcebida, y más flexible y heterogénea.


Sistema

Para seguir respondiendo a una lógica de circuito productivo, en la propuesta del Bajo Pueyrredon se plantea: 1) Refuncionalización y optimización de las redes de infraestructura y movilidad necesarias para anclar este sector a la ciudad en su globalidad. 2) Densificación de la barranca del Pueyrredon, con programas residenciales (capital humano) y comerciales (puesta en valor de producto / activación económica). 3) Galpones productivos de varios rubros para uso local (interfase / abastecimiento). 4) Equipamiento de escala urbana condensador de actividades que según nuestra visión respondan a las necesidades actuales de cualquier ciudadano, escasamente cubiertas en el Bajo Pueyrredon. Este último es el elemento elegido a desarrollar en la escala de arquitectura.

A nivel de usos, se podrán distinguir dos ramas programáticas. La primera, más universal y de escala micro: se refiere a programas integradores que responden a un habitar trascendente al plano físico y que son comunes a varios lugares, culturas y estratos sociales. Se contempla una plataforma intermodal de transporte urbano e interurbano, un bloque de talleres culturales, espacios gastronómicos y comerciales, sumado a un sector para actividad deportiva. Adyacente a la pastilla principal, un parque urbano como el elemento de expansión.

La segunda rama programática, más particular pero de escala macro: se trata de un centro de investigación para el medioambiente que pueda aportar el soporte teórico y empírico para evaluar el impacto de las actividades industriales y productivas desarrolladas en el Sector Este, con el objetivo de poder realizar los diagnósticos necesarios y así tomar promover medidas que mejoren la calidad de vida de los habitantes. Este centro estará complementado con talleres de oficios en relación a las actividades productivas del sector.

Más de alguno habrá pensado que no tiene sentido querer resolver algo de semejante complejidad. Pero negar la complejidad de la ciudad es lo que nos ha llevado a un territorio de estructuras vagas y desentendidas que anulan la fricción y buscan invisivilizar el conflicto, componente que en su buen sentido, es uno de los motores para el progreso de cualquier sociedad.


Vínculos

Se entendió la implantación del objeto arquitectónico a partir de dos cuestiones, atadas al [dónde] y al [qué]. La primera en relación al rol sectorial y urbano del mismo. Un gran equipamiento que pueda hacer frente a la transitada ruta y pueda dotar a un borde inevitable, de habitabilidad y conectividad. En mayor escala, generar un polo de atracción que invierta la lógica del subordinado, brindándole protagonismo a un cumulo de la trama urbana hasta ahora relegado y funcionando como un punto tensionarte para descomprimir el colapsado centro de la ciudad. Frente a un necesario catálogo de soluciones en torno a la paradoja de una ciudad lamentablemente sobreexpandida, poco densa, pero aun así hipercentralizada, este es nuestro aporte.

La segunda cuestión, nos sitúa de cara a la urgencia de combatir la visión universal y vertical sobre los modos de vida y de habitar, que respondiendo a concepciones de unidades casi despegadas de la vida del ciudadano, genera una comunicación unilateral, una ausencia del dialogo, imposibilidad de respuesta y asi el ultraje de la vivencia urbana y colectiva. La respuesta a esta problemática, puede encontrarse en espacios congregantes, mixtos, heterogéneos, flexibles e inlcusivos, que promuevan el sentido de pertenencia, la identidad civica y el encuentro entre pares.

“- ¿Viste el lugar ese cerca del arbolito de navidad? El que tiene los toboganes y todo eso, que tiene el faro ese al lado. A mí me gustaría que hicieran algo así acá cerca. No sé si lo mismo, pero algo. Porque va un montón de gente, esta re bueno. Y siempre esos lugares yo no puedo ir porque es muy lejos y trabajo hasta tarde. No sé, estaría bueno. Qué se yo, creo que también me gustaría ser de un lugar que alguna vez salga en la tele o así un barrio más conocido porque nadie nos da bola viste (risas)” – Joel, un pibe del barrio.


Investigación

Durante la indagación previa a la estrategia urbana, se desarrolló el concepto de invasión, buscando explotarlo. ¿Cuándo la invasión es buena y cuando es mala? A raíz de este cuestionamiento surge el reconocimiento de dos situaciones urbanas que se repiten a lo largo de toda ciudad, y que están condicionadas por las características físicas, sociales, económicas y culturales del lugar donde uno se para. Se trata de los espacios invadidos y los espacios invasibles. Los primeros siendo resultado de la visión universal y vertical sobre los modos de habitar que dan como resultado una experiencia urbana irreal. Los segundos, menos predominantes, configurados en su mínimo irreductible funcional, soportes en blanco que dejan al descubierto su esencia y evidencian necesidad de espacios heterogéneos como solución a lo preconcebido, que carga un uso de espacio, en vez de cargar el espacio de usos. Entendiendo estas situaciones como definidas, aparece el interrogante acerca de lo que está comprendido entre ellas. ¿Cuáles son las realidades donde NO PASA NADA? Ese fue el desafío a encarar, intentando encontrar un fragmento urbano que respondiera a tal condición.

Sectores como el elegido se conciben dentro del espectro de la no-ciudad, como resultado de la informalidad en su construcción. Estos fragmentos habitacionales, evidencian la ausencia de actores cuyo acompañamiento es imprescindible para el desarrollo de tejidos físico-sociales que puedan contar con la compleja pero necesaria red de elementos que conforman los estratos de la urbanidad.

Prácticas Académicas

Ficha Técnica

Paisaje y ciudad

Juan Teran / Lautaro Tochi

Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño / UNC

Juan Teran + Lautaro Tochi / A5A FAUDI UNC

Romina Rossetti

Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño / UNC

Junio 2015

Noviembre 2015