CCACMa

Pia Fanesi - Sofia Huespe - Franco Pascuale

Ícono

Junto al barrio de Salamanca, se encuentra la Gran Vía, el proyecto urbanístico
mas importante de finales del S. XIX en Madrid. Es la arteria central de la capital
madrileña, comenzando con la confluencia de la calle Alcalá y terminando en
Plaza España; de punta a punta mide un kilómetro y medio. Para el año 2010, la
Gran Vía cumplió 100 años y es por eso que nuestra mirada se enfocó principalmente
sobre este hito, que desde sus comienzos planteó una reforma urbanística
que afectó a una superficie total de 141.510 m2, afectó a 48 vías publicas, de las
cuales 14 desaparecieron. Esta arteria, fue en sus comienzos reconocida como el
Broadway madrileño debido a la cantidad de cines, teatros, importantes cafés y
tiendas comerciales que se asentaban sobre la misma, haciendo de ella un gran
recorrido cultural y de ocio.
A partir de finales del S XX, comenzó un periodo de decadencia que hizo desaparecer
numerosas salas que habían acogido a madrileños y turistas en sus ratos de
ocio. Esto se dió a partir de la adquisición por privados de estos antiguos edificios
emblemáticos, transformándolos en grandes locales comerciales. La identidad de
la Gran Vía se fue transformando debido al consumo masivo que se desarrolla
en la actualidad; es por esta razón que nosotros planteamos la posibilidad de
incorporar el CCACMa, un centro cultural que reúne la escencia perdida por los
edificios antiguos de la Gran Via, bajo el concepto de la flexibilidad de espacios y
la multifuncionalidad en un marco cultural.
Mediante la incorporacion de este edificio, no pretendemos invadir ni afectar el
entorno inmediato, sino convertirnos en parte del mismo, mediante la materialidad
y la consolidación del perfil.
Se manifiesta como una alerta frente a la posible pérdida total de la
cultura en la Gran Via.

Estudio Mono

Contexto

Madrid es un municipio y una ciudad de España. La localidad es la capital de España y de la Comunidad de Madrid; es la ciudad más poblada del Estado.
Su evolución histórica ha reflejado a lo largo del tiempo el crecimiento y las transformaciones por las que ha pasado la ciudad hasta convertirse en el hito que conocemos hoy en día. El casco antiguo de Madrid, de origen musulmán, surge de un emplazamiento estratégico, teniendo en cuenta el cauce del Río Manzanares, y el barranco de la Calle de Segovia. Debido a que el Río generó un límite de crecimiento, éste se dio de manera natural hacia el Este. A la morfología existente, de trazado irregular y calles estrechas, típicas del urbanismo mediterráneo, se contrapone un trazado radiocéntrico definido por las bifurcaciones de caminos que aparecen a las puertas de las cercas o murallas y, que sucesivamente, fueron siendo englobadas a causa del crecimiento urbano en las distintas épocas.
Lo más destacado del ultimo periodo fue la apertura de la Gran Vía. Este proyecto hunde sus raíces en el siglo XIX, pues tanto en 1862 como en 1886 se manejo la posibilidad de abrir una gran avenida que atravesara el casco antiguo de Madrid para unir los barrios de Salamanca y Argüelles.
Esta es un punto neurálgico dentro de la trama urbana de Madrid razón por la cual decidimos enfocarnos en este sector para profundizar nuestro análisis y desarrollar un proyecto pertinente a las necesidades del mismo.
La Gran Vía se edificó en un tiempo de variado cambio político y social y de transición en cuestiones de arquitectura. En sus tres tramos se evidencia un cambio de usos y funciones y una evolución de estilos arquitectónicos.

En esta época, comienzan a aparecer diversas formas de ocio como los centros comerciales y el teatro, acompañados de la reciente aparición del cine, como gran suceso mundial. Aspectos tales que conformaron los principales usos de esta nueva avenida. Durante los años ‘30 la Gran Vía fue considerada el Broadway madrileño, ya que albergó los primeros grandes almacenes de la ciudad, muestras de lujo, grandes salas de cine y cafés.
Durante el transcurso del s. XX y con la llegada del s. XXI la Gran Vía fue sufriendo una mutación no solo a causa de los cambios en la economía y de usos, sino que también se adapto a los cambios de la sociedad. La contrariedad surge cuando el cambio abarca un todo, convirtiendo a la Gran Vía en una tipología shopping, y dejando como obsoletos a los espacios de cultura.
La Gran vía, se logró adaptar a las necesidades de las personas, actualmente basadas en términos de consumo en masa, pero el problema es que hubo una inconsciencia en cuanto a la perdida cultural que ocasionó esto, llevando hoy en día a la Gran Vía a ser un espacio de ningún lugar y de cualquier lugar a la vez.


Materia

El objetivo con este proyecto es devolver lo que se perdió en la Gran Vía con el paso del tiempo. Nuestra respuesta a esta problemática es condensada en un edificio que defienda la importancia de la cultura propia, y que atienda las necesidades de los madrileños. Se debe adaptar al cambio, para evitar quedar obsoleto, y debe poder identificarse con la impronta que tiene la Gran Vía.
Teniendo en cuenta que la problemática se da especialmente sobre la calle Gran Vía, nuestro proyecto tiene como punto de acción principal, el final del segundo y principio del tercer tramo, debido que allí se concentró la mayor cantidad de centros culturales en su época dorada.
Buscando dentro del área nos encontramos con que en primer lugar, no hay casi edificios actualmente en desuso; y los que están no se permite demolerlos. Por otro lado, no hay vacío alguno en este sector, y es aquí cuando hay que también prestar especial atención a la impronta de la Gran vía, teniendo sumo cuidado por respetar la cultura y el entorno en el que estamos trabajando. Es en el caso de la misma, donde debemos respetar, al máximo, el perfil antiguo, sin poder excedernos en altura por sobre los edificios existentes.
El análisis realizado sobre este sector nos hizo notar que las alturas máximas son respetadas completamente, con excepción de dos edificios que se encuentran en la esquina de Calle Abada y Gran Vía: Se trata del Palacio de la Música y el Cine Avenida. Los dos edificios fueron de gran importancia cultural para Madrid, aunque hoy en día ya ambos fueron adquiridos por privados y despojados de su función original.
Al analizar el espacio vacío que habíamos detectado en la Gran Vía, nos dimos cuenta de su gran potencial que nos posibilitó a pensar en un edificio de hasta 3 pisos al tener 15 metros de altura. Este vacío nos permitió tener la posibilidad de construir sobre los preexistentes un nuevo edificio. Nosotros pretendemos aportarle parte de la cultura perdida a este sector y a su vez permitirle a la Gran Vía completar su perfil; esto se traduciría en una relación simbiótica, ya que nuestra intención de construir un espacio cultural sobre la Gran Vía se complementa con la necesidad de esta de consolidar el perfil quebrantado por ese vacío.
Hay una nueva manera de vivir la Gran Vía, que no es solamente admirando la majestuosidad de los edificios desde la altura “peatón”, sino que ha crecido una tendencia a observarla desde arriba, en las terrazas como lo mencionamos anteriormente. Esta tendencia a ocupar las terrazas se dio por la falta de espacio que existe en este polo turístico de Madrid y a la necesidad de cubrir nuevos usos que se están dando por los cambios sociales y culturales que estamos viviendo.


Sistema

Nuestra propuesta plantea un edificio multifuncional que no solo abarque distintas actividades culturales, sino que también logre adaptarse a distintos cambios funcionales. A diferencia de los edificios existentes, que albergan solo una actividad, nuestro proyecto buscará no limitarse a un solo uso, sino buscar que se genere relación e interacción entre las distintas artes. Buscamos versatilidad, adaptación y espacios de reunión constante que no se limiten por muros. Estas son las premisas que plantea el nuevo Centro Cultural de Arte Contemporáneo de Madrid.

Nuestra intención para el Centro Cultural, en cuanto a cuestiones morfológicas, es buscar terminar de definir el perfil de la Gran Vía, y al mismo tiempo volverse parte de la misma.
Teniendo en cuenta que el espacio que elegimos presenta un área delimitada por las medianeras de los edificios colindantes, tomamos la decisión de completar en su totalidad el vacío.

Para lograr plantas que sean libres y que permitan la mayor flexibilidad posible, optamos, en primer lugar, por acomodar los núcleos duros en tres ejes. Se tuvo en cuenta la inclinación dada por las medianeras existentes para generar un área destinada a baños, depósitos, y espacios técnicos. También se tuvo en cuenta que la circulación vertical compone un núcleo de gran importancia, por lo que utilizar ese espacio para núcleos duros es considerado lo más óptimo.

Al ubicarnos sobre dos edificios de alto valor patrimonial de la Gran Vía, la estructura sobre la que se apoyase el nuevo edificio no es un tema menor. Esto se debe a que las cargas no podrían influir directamente sobre los edificios de abajo, porque colapsarían debido a su método constructivo. A razón de esto, el CCACMa debe descargar directamente en el suelo, por lo que se buscaron puntos específicos para atravesar los edificios existentes sin dañarlos. Estos, que llamaremos “espacios poché“ corresponden a los núcleos duros del Palacio de la Música y del Cine Avenida. La Gran Vía es una avenida de alto tránsito, por lo que el método constructivo a utilizar debe ser de rápido montaje y ejecución. Por esto adoptamos la estructura metálica como aspecto fundamental de diseño para el CCACMa.


Vínculos

El Centro Cultural de Arte Contemporáneo de Madrid se desarrolla en 4 niveles. Uno a nivel peatonal, un subsuelo y los dos restantes junto con un entrepiso por encima del Palacio de la Música y el Cine Avenida.
El nivel +-0,00 se mantiene lo más poluto posible debido a lo angosta que es la calle Abada, de 9 metros aproximadamente. Nuestra intención no es invadir sino complementarnos con el entorno, por lo que optamos generar un ingreso vía subsuelo mediante una rampa para luego acceder al edificio.
La simpleza del espacio pretende que el usuario se apropie del mismo a manera de paso o de permanencia, ya que el acceso vehicular es restringido en esta zona.
Se buscó que el acceso del edificio fuese por un subsuelo para permitir que se desarrolle en un mayor espacio, permitiendo un mejor control en el ingreso y generando una transición de un espacio público a uno privado.

Llegando al nivel +27,55 se puede observar que su planta muestra cierta flexibilidad, especialmente en el ala derecha; en ella se encuentran las exposiciones, y al tener una estructura propia para colgar los paneles permite la versatilidad de usos. Se puede disponer de una muestra mediante distintos recorridos, y hasta dejar la planta libre en caso de exposiciones o ferias.
En el lado izquierdo se encuentra el auditorio, que presenta características particulares desde la materialidad hasta la forma. La intención se debe a que buscamos desestructurar la lógica ortogonal que mantiene el proyecto, generando un objeto arquitectónico que se diferencie completamente de su entorno siendo que es el único elemento fijo dentro del proyecto.
La franja que compone la fachada sur está conformada por el bar, a la derecha y el gift shop a la izquierda. El bar busca generar un espacio que se relacione visualmente con la Gran Vía. La materialidad, al ser traslúcida, desdibuja el límite del interior del bar, buscando una conexión con el espacio exterior del CCACMa, asemejándose a las terrazas de la Gran Vía.
El siguiente nivel es el +33,85 donde se puede observar un entrepiso mas bajo que es un área dedicada especialmente al ocio, en el cual se presentan distintos tipos de mobiliarios para que el usuario pueda acomodarse de acuerdo a sus comodidades. La idea de un espacio en el cual las actividades estén constantemente conectadas no solo se limita al plano horizontal, ya que este nivel conecta visualmente con las actividades que se llevan a cabo en el nivel superior, inferior, y con el exterior.
Este nivel presenta, en el ala derecha, el espacio destinado a los anaqueles de biblioteca. El mismo también puede representar flexibilidad debido a su mobiliario móvil. Este espacio también ofrece mobiliario para que el usuario pueda leer individualmente o en grupo. El espacio balconea hacia ambos extremos, generando conexión visual con las plantas +27,55 y +32,40.
En el ala izquierda se encuentra el espacio destinado a lo interactivo, con totems para poder conectar los aparatos electrónicos a una biblioteca virtual.


Investigación

Nuestro edificio tiene un lenguaje puro, neutro, a diferencia de los estilos variados que se pueden encontrar en Gran Vía, de orden neoclasicista, con variedad de ornamentos. La simpleza y la materialidad de la fachada resaltan sobre los demás edificios, ya que representa lo liviano, a diferencia de los edificios existentes cuya monumentalidad y materialidad muestran lo contrario. La fachada del CCACMa, de policarbonato traslúcido, permite que se evidencie la estructura metálica, y que resalte la liviandad del edificio. Al mismo tiempo su materialidad permite que la fachada sea cambiante, ya que la iluminación interior tiene la capacidad de mutar y generar distintos ambientes en la misma. Mientras que de día el CCACMa se mimetiza con el entorno, de noche la iluminación propia lo permite resaltar por sobre los demás edificios, lo que evidencia una nueva manera de vivir la cultura, apoyándose sobre edificios culturales ya clausurados, a modo de protesta.
El edificio propuesto cumple con los requisitos de una sociedad a la cual se le está lentamente limitando el acceso a la cultura contra su voluntad. Se viene advirtiendo hace unos años una gran pérdida de cultura en la Gran Vía, y nuestra intención se basa en devolverla, pero al mismo tiempo intentando no modificar el entorno; aunque la intervención busque destacar y promover la cultura, el respeto hacia el patrimonio arquitectónico es un hecho primordial, especialmente porque las personas en Madrid lo ven así.
Somos conscientes que los edificios y sus usos siguen un curso destinado a la privatización, y no buscamos interferir en ello, pero si advertimos que existe una necesidad de devolver lo propio de la cultura madrileña a la Gran Vía.
Buscamos un terreno potencial para realizar nuestra intervención ya que esta debe interferir lo menos posible en su entorno inmediato. Un espacio aéreo sobre dos edificios existentes que permite ver y ser vistos, planteando nuestra causa, y afirmando la vuelta de la cultura dentro de la Gran Vía. Un espacio nuevo, multifuncional, que se adapte a las necesidades del usuario del siglo XXI, y que genera el menor impacto sobre el patrimonio, ya que tiene la capacidad de la reversibilidad.
Al mismo tiempo, el sistema constructivo permite que se pueda construir en cualquier espacio, en el menor tiempo posible y con la menor invasión hacia lo existente. Creemos que esto puede formar un gérmen para generar otros potenciales espacios culturales, de manera efímera o permanente, y que dependan constantemente de las necesidades del usuario.

En una escala macro, el CCACMa se convierte en parte de un recorrido cultural, devuelve la cultura a la Gran Vía, confirmando que Madrid es, y puede seguir siendo conocido por ser uno de los más influyentes centros culturales de Europa.

Prácticas Académicas

Ficha Técnica

Políticas de oficio, tradición e innovación

Pia Fanesi - Sofia Huespe - Franco Pascuale

FAUCC

Diseño Arquitectónico V

Universidad Católica de Córdoba

21/08/2015